martes, 5 de agosto de 2008

La Lista de Irene

Hacía tiempo que no entraba por aquí, por varias razones (pseudo-justificables): exámenes de junio, trabajos de finales de junio-principios de julio (ya sabéis, por redondear la nota y demás...), semana out por tierras alcarreñas, semana y pico off en Zaragoza (sí, fui a la Expo...), y ahora en agosto, trabajando y estudiando... Por ello sé de alguien que me va a matar por no responder al último mail... al menos por ahora. Y me explico: como le debo varios cientos de fotos (aún no clasificadas, mea culpa) y me he puesto de nuevo a corregir unos textos (he cambiado tres veces ya la crítica...), aún no me he decidido a responder. Excuse-moi...
Pero lo que me lleva a escribir estas parcas lineas en un rato de asueto entre tanto libro de medieval es la decisión de hacer una lista de libros exclusivamente de placer (bueno, como dije en otro post, leer Historia también está genial... pero me hacía ilusión leer algo diferente; aunque reitero desde aquí que autores como Ignacio Rodríguez Temiño tienen libros muy buenos -un poco de publicidad positiva y sin afán de lucro alguno no viene mal de vez en cuando, ¿verdad?-).
Por ello quería ahcer una lista de libros que me propongo a llevar entre mis manos en los -breves- trayectos en Metro, o en el tren, o en los ratos libres... y por qué no, tal vez como lectura de mesilla. Para ello me baso en la -perfecta- crítica que de ellos hace un amigo (reconozco que son magníficos e insuperables los comentarios de los libros, y que la mayoría de los que hablas, Raúl, han pasado a engrosar la lista de pendientes que tengo preparada). No entretengo más, únicamente prepararé una lista con al menos algunos de ellos, para que quede constancia de la intención de lectura.
  • Estambul. Orhan Pamuk
  • El lado de la sombra. Adolfo Bioy Casares
  • El desierto de los Tártaros. Dino Buzzati
  • Dormir al sol. Adolfo Bioy Casares
  • Manual de zoología fantástica. Jorge Luis Borges
  • El Aleph. Jorge Luis Borges
  • Historias de cronopios y de famas. Julio Cortázar
  • El informe de Brodie. Jorge Luis Borges
  • Quizá nos lleve el viento al infinito. Gonzalo Torrente Ballester
  • Compostela y su ángel. Gonzalo Torrente Ballester
  • Plenilunio. Antonio Muñoz Molina
  • Beltenebros. Antonio Muñoz Molina
  • Cómo acabar de una vez por todas con la cultura. Woody Allen
  • Don Juan. Gonzalo Torrente Ballester
  • Beatus Ille. Antonio Muñoz Molina
  • Escoria. Irvine Welsh
  • Despertares. Oliver Sacks
  • Un antropólogo en Marte. Oliver Sacks

Creo que la lista es amplia ya, aunque me faltan bastantes por añadir. De todas formas, os los recomiendo todos.

miércoles, 2 de julio de 2008

Pachelbel

Sí, es verdad. Es precioso el Canon. Pero que no os engañen: esa melodía -repetida miles de veces- en canciones, cuyo tema central es de sobra conocido y versionado (sea rock, sea pop, sea clásica...), no suena como os imagináis. Parafraseando a un magnífico profesor de Moderna en una de las prácticas de este curso: no es una melodía de tardes de verano y primeros besos. No es tan empalagosa como nos la han vendido, el ritmo lento y ritardado de la mayoría de las versiones de orquesta no se acerca ni de lejos a lo que Pachelbel imaginó cuando la compuso: sólo con echar un vistazo a la partitura me daríais la razón. Y mucho menos se toca con piano, lento y sostenuto. Eso sí, queda bonita en la típica escena de película (recordad "Volver a empezar"). Tuve la suerte de escucharla una vez en directo al modo antiguo. Y reconozco que me fascinó. Este profesor lleva razón: la Historia, sin música, no es Historia (¿acaso seríais capaces de imaginarlo?... un pasado en silencio...; el boato de la corte moderna sin los conciertos de cámara, sin viola da gamba, sin trovadores ni troveros medievales, Guido d'Arezzo no habría existido...). Napoleón decía que la música es el más bonito de los ruidos. Y tal vez lleve mucha razón. La versión que dejo por aquí, bueno, no es exactamente lo que yo digo, sobran algunos instrumentos y demás: pero se parece bastante. Es sin duda barroco puro. [Esta entrada será modificada preceptivamente. Sólo era compartir aquí y ahora la canción...]

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viernes, 27 de junio de 2008

jueves, 19 de junio de 2008

Pequeña mudanza

Días de cambio, la verdad. Me he dado cuenta que han pasado cuatro años, que en el fondo he regalado. Y que no me han servido para nada (es un decir). No es un tono fatalista. Sólo estaba haciendo balance, de nuevo. Cuatro años ya que han pasado demasiado rápido, y que probablemente, los próximos cuatro pasarán igual. En tanto y en tan poco tiempo he conocido a un montón de gente que sin duda han entrado en eso que llaman el círculo de amigos. Porque es verdad lo que decía un amigo el otro día (Adri, te plagio), y que leí en su blog: esto es la "crisis del cuarto de vida". Porque lleva razón al decir que cada vez el círculo de amigos se hace más pequeño, que cada vez se selecciona más y mejor (en teoría). Porque cada vez es más difícil eso de verlos a todos juntos, conseguir cuadrar tantos horarios (al fin y al cabo, son 24 horas que no se pueden estirar). Las multitudes de amigos incomodan, y cada vez se disfruta más de esa cerveza, o ese café, en el que charlas un rato y te pones al corriente de lo rápido que pasa el tiempo, quizás más en plan íntimo, dos o tres personas, como mucho. Ya no prefieres salir en manada, sino aprovechar buenos momentos con personas concretas. Socializar como antes, en el colegio, en el instituto, ya ni lo recuerdas: ahora en la Facultad todo el mundo va con prisas (siempre tú la primera), la cafetería quizá sea el único punto de encuentro en el que cruzas palabras (distintas) a las materias de clase. Era cómodo ir de excursión, salir a jugar al patio, disfrutar al fin y al cabo, en grupo. Pero te empiezas a dar cuenta que mientras algunos eran verdaderos amigos otros no eran tan especiales después de todo. Te empiezas a dar cuenta de que algunas personas son egoístas y que, a lo mejor, esos amigos que creías cercanos no son exactamente las mejores personas que has conocido y que la gente con las que has perdido contacto resultan ser amigos de los más importantes para ti. Son los que regresan, o los que se van y vuelven. Somos todos, al fin y al cabo. Son quizás las nuevas personas que aparecen. Ahora ríes con más ganas, pero lloras con menos lágrimas, y con más dolor. Te rompen el corazón y te preguntas como esa persona que amaste tanto te pudo hacer tanto mal. O quizás te acuestes por las noches y te preguntes por qué no puedes conocer a alguien lo suficientemente interesante como para querer conocerlo mejor. Pareciera como si todos los que conoces ya llevan años de novios y algunos empiezan a casarse. Quizás tú también amas realmente a alguien, pero simplemente no estás seguro si te sientes preparado para comprometerte por el resto de tu vida. Los ligues y las citas de una noche te empiezan a parecer baratos, y emborracharte y actuar como un idiota empieza a parecerte verdaderamente estúpido: evidentemente te haces mayor y empiezas a evitar ver pasar la vida por un tamiz de sueños. Salir tres veces por fin de semana resulta agotador y significa mucho dinero para tu pequeño sueldo. Miras tu trabajo y quizás no estés ni un poco cerca de lo que pensabas que estarías haciendo. O quizás estés buscando algún trabajo y piensas que tienes que comenzar desde abajo y te da un poco de miedo: ¿quién no tiene miedo al empear cualquier proyecto nuevo?, por pequeño que sea el proyecto. Tratas día a día de empezar a entenderte a ti mismo, sobre lo que quieres y lo que no. Tus opiniones se vuelven más fuertes: o al menos consigues cambiar sentimientos de duda y culpabilidad por otros. La inseguridad se tercia en una seguridad abrumadora: mañana te comes el mundo. Y pasado, y al siguiente. Ves lo que los demás están haciendo y te encuentras a ti mismo juzgando un poco más de lo usual porque de repente tienes ciertos lazos en tu vida y adicionas cosas a tu lista de lo que es aceptable y de lo que no lo es: es evidente, claro que sí. Ya no te comportas como un niño o una niña. Porque ves que los padres dejan de estar tan pendientes como cuando jugabas en el parque: ahora las caídas se pagan más caro que un simple golpe con el balancín. Por eso, porque ahora eres tú quien cuida de tí mismo. A veces te sientes genial e invencible, y otras... solo, con miedo y confundido. Te cuestionas cosas que antes dejabas de lado, porque otros lo harían. Vives como en una montaña rusa, subiendo y bajando. Al fin y al cabo, andando poco a poco se hacen caminos muy largos, no hay duda. Yo llevo caminando poco, pero sin duda recorreré miles de senderos. De repente tratas de aferrarte al pasado, pero te das cuenta de que el pasado cada vez se aleja más y que no hay otra opción que seguir avanzando. Y sólo miras hacia atrás para buscar entre los recuerdos alguno que haga que te sonrías de nuevo: esos pequeños detalles que te alegran la vida, ese dèja-vu... Al fin y al cabo, son los cimientos de tu vida. Ahora te preocupas por el futuro, préstamos, dinero, estudios... y por hacer una vida para ti: una familia. Y mientras ganar la carrera sería grandioso, ahora tan solo quisieras estar compitiendo en ella. Muchas veces pasas malos ratos, pero no debes (no debemos, mejor dicho) olvidar que tras el diluvio, viene la calma. Aunque las lluvias que la preceden te hagan pensar que jamás volverás a ver brillar el sol entrando por la ventana, haciendo sortilegios por atravesar nubes y contaminación. Pero ocurre. Todo vuelve a tener una luz que no recuerdas haber visto desde hacía tiempo, en Florencia. Y persiguiendo esa luz caminas de nuevo por la vida. No debemos desaprovechar los mejores momentos esperando. Lo que puede que no te des cuenta es que todos los que estamos leyendo esto nos identificamos con ello.Todos nosotros tenemos 'veintitantos' y nos gustaría volver a los 15-16 algunas veces. A esa seguridad de antaño.
Sin duda estoy de mudanza: cambio, ajusto, reajusto. Vivo. Por compases agrupo momentos.Ahora parece ser un lugar inestable, un camino en tránsito, un desbarajuste en la cabeza, las prisas por vivir y quemar etapas... pero sin duda alguna, es la mejor época de nuestra vida. Dicen que estos tiempos son los cimientos de nuestro futuro. Parece que fue ayer que teníamos 16... y ahora rozamos los veinte, cuando menos. Tiempo que vale oro. Sin duda, amigo, llevas toda la razón al decir que la vida no se mide por las veces que respiras, sino por todos aquellos momentos que te dejan sin aliento...

Tengo, una vez más, la canción perfecta para este texto. The Fray "Over my head (Cable car)". Te la dedico.

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sábado, 7 de junio de 2008

Actualización rápida, que es gerundio...

Pues sí. Las prisas. Aún tengo que ponerme a redactar las gloriosas hazañas del viaje a Roma y los paseos y despistes por la bella città, para disfrute del gran público: lo mismo me tome la licencia de incluir alguna que otra foto. Pero aún no, que ahora que se acercan los exámenes (que en el fondo no dejan de ser eso: exámenes), priorizo un poquito. Saludos a todos...

martes, 20 de mayo de 2008

¿Os sobran minutos?

Yo los compro. O lo que queráis. Sí, cambio minutos por recuerdos. O lo que deseéis, como digo.
Tengo tantas cosas que hacer que no sé ni por donde empezar (como decía un profesor del colegio...: despacito y buena letra...). Si despacito voy... ese es el problema.

[¡Oh, my God! ¿Por qué junio está tan cerca?]

El jueves me voy a Roma (que si lo sé, no voy); así que me veo en el avión repasando las invasiones mongoles y el cristianismo primitivo, aderezado con la Guerra de los Cien Años, Ricardito -el del Corazón de León-, su madre Leonor de Aquitania -alias K. Hepburn en "El león en invierno"- y toda su santa familia. Roma va a ser interesante.
En fin... agobio, bonsoirée. Ya si eso dormiré en julio...

sábado, 26 de abril de 2008

¿2?

Tengo curiosidad, vera curiosidad... por saber quién entra cuando justo yo abro la cuenta del Blogger. No sé si ha sido buena idea lo de poner la contabilidad de personas en red. Ahora tengo demasiada curiosidad...

[¿No os pasa lo mismo?]

[¿Hay alguien?]

domingo, 20 de abril de 2008

20 de abril (del 90)

Hola, chata, cómo estás. Te sorprende que te escriba, tanto tiempo es normal...
(¡Qué recuerdos de los ensayos con el grupo...!, será que echo de menos mi pasado rockero..., me volveré a dejar larga la melena... jejeje).

[En proceso de agobio severo]

domingo, 13 de abril de 2008

De tangos y otras canciones de fondo

No hay nada como pasar apuntes de Medieval escuchando tangos, ¡sí señor! Veo que esto voy a alargarlo hasta mañana por la mañana, y desistiré de subir al ensayo del coro. Pero al menos habré conseguido aligerar cargas de estudio. A ver si el próximo día reparto los premios de Rosa María (excuse moi, hoy no tengo tiempo).

Sólo dejaros una imagen del salvapantallas de mi hermanito, que realmente me ha encantado (estoy por cambiarla al ordenador de Madrid, en que que se sucede la Tierra con fotografías que cambian cada 5 minutos, con las nubes y la luz reflejada... muy curioso).


Hasta entonces seguiré con Carlos Gardel (Por una cabeza, grandioso tango), la cruzada albigense, y las luces de la paramera seguntina al fondo, que probablemente se vayan extinguiendo a medida que Lorenzo aparece por la esquina de la ventana, entreabierta, para que entre el aire frío de la mañana. Si duermo un poco, avisaré.
Pero como me quedan canciones para rato, pues no creo...

[¡Qué rabia! Me habían invitado a un concierto, pero mi conciencia me ha dicho...NO... ¬¬]
















(¿No os da la sensación de poder tocar con vuestras manos la Tierra?)

sábado, 29 de marzo de 2008

De Madrid y otros paseos (I)

Iba esta mañana de camino a Atocha, para coger un cercanías a Guadalajara, y allí enlazar con el "soriano", otro tren (¡épico!...). Y según caminaba hacia el Metro, me lo he pensado mejor, y he decidido seguir andando hasta Tribunal (un poquito lejos de casa, y más con una mochila de senderismo llena de libros). Y según iba caminando, me daba cuenta de que en el fondo, eso de ir de "camino a casa", ya no era tan necesario decirlo. Parece ser que me estoy volviendo madrileña (¡con la urticaria que me daba al principio!). La verdad es que es uno de esos sitios que te hacen sentir como en casa. Hace poco, curioseando en un libro (creo que de Garzón, lo estaba leyendo mi madre), encontré una referencia a Madrid bastante buena, y que se adaptaba/adapta bastante bien a lo que pienso:

"Muchas veces me han preguntado por qué decidí ser juez [léase estudiante de Historia] y ejercer en Madrid [o donde los derroteros de la docencia me lleven...]. Una ciudad que no me gustaba y a la que sólo había ido en contadas ocasiones. Sin embargo, ahora me es tan vital como el aire, más o menos contaminado, que respiramos los que aquí vivimos.


Quien no conozca Madrid no ha completado su ciclo vital. Madrid debes vivirla, sufrirla, disfrutarla, amarla y no olvidarla. ¡Cuántas veces he echado de menos la vida de sus calles y la alegría de sus gentes en las decenas de hermosas capitales de todo el mundo en las que he estado a lo largo de los años, como Roma, París y Nueva York! Sin embargo, Madrid es incomparable. Sus calles abigarradas, edificios neoclásicos, jardines, palacios, plazas y, sobre todo, sus tejados y el cielo la hacen especial. Más si se contempla a vista de pájaro."

O al menos, atinado en casi todo. Bien es cierto que Madrid atrapa, y no sólo sus calles o sus tiendas (seguro que alguien se siente identificado...), sino sus gentes, su ruido, su luz. A Garzón le falta describir tal masa de población que enriquece la urbe. A él le falta describir los paseos en primavera por el casco antiguo. Y la grata actividad de ir descubriendo el Madrid de la superficie (los que no somos oriundos, conocemos el Madrid subterráneo, ese del "Metro que vuela"). El año pasado descubrí el placer de perderme (literalmente), por las tardes, por sus callejones y callejuelas, por sus plazas y barrios. Y de encontrarme, a veces con un plano en la mochila. Algunas veces con "guía" incluido, otras yo sola. Y me fui aprendiendo lugares y paisajes. De esos que ves en fotografías. De esos que te sorprenden por la magia de sus rincones.
Y lo iba pensando mientras bajaba hacia Fuencarral, con mi mochila (como Labordeta), mientras la gente me miraba con cara rara: parecía una guiri que había escapado de un campamento, con mochila de senderismo gigante y maletín con portátil incluido, escuchando música por el iPod, y con una cara sonriente (sí, hoy es que me he levantado con la sonrisa puesta). A las 11 de la mañana, normal que la gente me mire raro. Me ha venido a la mente una similitud: me sentía como Paco Martínez Soria cuando llegaba a Zaragoza, en sus múltiples películas de mañico (-¡cuánto daño ha hecho "Cine de Barrio"!-).
Pero yo iba mirando a la gente, las casas, los edificios,... las prisas, los agobios, las broncas, los pitidos de coche... Y me sentía como en casa. Ya no es esa gran ciudad que absorbe y no deja respirar, que asusta. Ahora sólo son pequeñas/grandes calles. Y yo, que hoy me comía el mundo.
Al menos tengo esperanza de que vuelva el buen tiempo, y con cualquier excusa, volver a los "paseos por la Villa". Lo que hacemos los estudiantes con tal de no centrarnos en los exámenes...

(Semana extraña, la verdad, pero gratificante; sobre todo por la "tregua" firmada con detectoman [no coments]...jajajajajajajaja; eso sí, de mudanza, aún no... que estoy a gusto en la bitácora...)


[A propósito, la canción que iba escuchando en el iPod, también muy buena...(¡si es que tengo un ojo para esto de la música!); tentada me veo a poner los dos vídeos de la misma canción: la original, y un live con orquesta sinfónica].

Collective Soul - Needs [original]

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Collective Soul - Needs (live) [orquesta]

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martes, 25 de marzo de 2008

The Importance of Being Idle

"La importancia de ser holgazán"...
Gran canción la de Oasis, uno de esos descubrimientos que fascinan y que hacen que te sumerjas en otro mundo.
A esto me refería con el aire sesentero que se respiraba el otro día... realmente un video sin desperdicio. ¡Que lo disfrutéis!
[Y mañana de nuevo a clase...]

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lunes, 17 de marzo de 2008

Se respira aire sesentero...

El próximo blog diré por qué, si encuentro el video que quiero colgar. Reconozco que hacía mucho que no pasaba por aquí (... miento, sí pasaba, para hablar con "detectoman", un anónimo usuario que intentaba convencerme de ciertas "ventajas" del expolio -sí, lo sigo llamando así, te pongas como te pongas-...; para ahorrarme comentarios, véase la entrada del conductor de autobuses). Pero es que hoy me apetecía actualizar un poquito esto, meter nuevos enlaces (¡grandioso el blog de Óscar Terol! ¡peaso' descubrimiento!). Pero como he dicho, sólo un poquito... que en breve recojo los bártulos y me voy a la zona alcarreña a pasar la Semana Santa.

Ciao!! [¡disfrutad de las vacaciones!]

miércoles, 27 de febrero de 2008

Nada

Antes siempre escribía el título al principio. Pero ahora ya no. Ahora no condiciono la parte escrita dependiendo de la introducción visual (no hay que olvidar que la tipografía y el color del título es diferente). Ni tampoco nunca se me ha ocurrido poner títulos sugerentes y llamativos.
Por eso ahora mismo escribo sin saber el título. Escritura libre, lo llamo yo.

Empieza bien la semana: desde viajes en trenes equivocados, congresos perfectos, ciudades romanas que impactan,... hasta confidencias en los despachos. La verdad que me alegro por la gente que me rodea. Y eso no es un pecado.

De igual manera me alegro por los que no se alegran por mí. ¡Desde luego...!
Pero sobre todo me alegro por mí.

Supongo que esta vida es un continuo vaivén. Y a veces subimos, y otras bajamos. Sin embargo, todo está en nuestra mente. Sólo hace falta poder (y saber) escucharnos. Y sobre todo, saber escuchar al que nos rodea.
Supongo que el ambiente se rodea de un halo misterioso, de una luz como la de la foto.

[No me esperaba tantas sonrisas desperdiciadas... pero sí que todos levantárais cabeza... que ya es hora de volver a ser felices]

martes, 19 de febrero de 2008

Falsa alarma


Las estrellas se alejan tan rápido como se pasa una hoja en un libro. Al menos déjame seguir buscando, no me relegues al cajón de los versos olvidados...

¿Y si te alcanzo?



¿Qué ocurriría si lográsemos alcanzar con nuestras manos a una de esas estrellas que brillan tanto y que parecen estar tan lejos?


[Chispas de felicidad... oh! non mi credi...]

[Qué cerca que estabas... y que lejos te veía...]

sábado, 16 de febrero de 2008

El día que guié a un conductor de autobuses

Como véis, he estado retocando un poco todo, cambiando enlaces y esas cosas... por dejarlo todo un poco mejor. La verdad que hoy ha sido un día raro (ayer... por las horas -desfase horario el mío-). Y puestos a ver todo, mejor con optimismo. Ha sido un mes malo en general, me ha pasado de todo, tanto a mí, como a la familia. Y sigo en ello. Pero sinceramente: el sol sale para todos. Así que me da igual como amanezca mañana, porque para mí, va a ser un día nuevo. (Todo. Todos... Como si no hubiera otra palabra, siempre pensando en los demás). ¿Los exámenes? Pues unos mejor que otros... me he visto obligada a dejar muchas para junio, buscando una recompensa en la nota, que al final se traducirá en un doble esfuerzo. Por ahora, he decidido empezar desde ya a preparar todo.

Supongo que a veces vemos señales de que todo cambia. Que está cambiando.
Hoy me he levantado distinta, con otros ánimos y otras fuerzas. Ayer mismo, por la tarde, hice varias adquisiciones: diversos libros "de mesilla". Porque, sinceramente, desde que empezó el curso, no he hecho más que leer cosas de Historia. Y llega un momento que satura. Y transforma la realidad. Pero ayer dije: la gente se va de rebajas. Yo voy en busca de un libro. Mentira, porque acabé con 6... pero bueno. Ahora tengo ganas de saborear y palpar todas esas páginas de historias con Historia (Oliver Sacks, Miguel Delibes, Stendhal, Bioy Casares...). Tengo ganas de leerlo. [Supongo que en el fondo de lo que tengo ganas es de tener tiempo de leer disfrutando -¡ojo! ¡que también disfruto leyendo a Elliott, Kamen, Rodríguez Temiño, Montero, Floristán (inseparables) y Álvarez Palenzuela (también) ... etc). Lo que pasa, amigos míos, que hay que vivir. A la avenida de la estrella polar llega primero el invierno...].

Así que he bajado a la facultad, a ver si habían puesto más notas (¡ay, pobre de mí... si sabía que no de antemano!). Y he aprovechado para coger libros en la biblioteca. Siete, sobre cecas hispanoamericanas y caída de los grandes imperios. Y uno curioso sobre la visión de un campesino del siglo XVI del cosmos de su tiempo. Ya os comentaré qué tal.

Y a la vuelta, un amable autobusero, en el G, pregunta sonriendo: perdonad, ¿alguno sabéis mi ruta, cómo llegar hasta Moncloa?. Tres Erasmus delante mío titubean, y yo asiento con cara de tonta (¡narices! si yo siempre cojo el F, y hasta Moncloa ha ido 6 veces... me suelo bajar en Ciudad Universitaria). Así que he entablado una conversación con el amable conductor (perfil, chico joven, bastante guapo y muy simpático, de conversación hasta su final de ruta -no podía dejarlo tirado, claro...-). Le habían mandado de guardia a hacer ese recorrido, y parece ser que no les dan indicación alguna (se las tienen que arreglar solos; desde aquí hago un llamamiento a toda esa gente que le grita al conductor de su bus, o que no los comprenden: son gente muy amable en su mayoría, que muchas veces necesitan mayor comprensión por el servicio público que realizan; y sobre todo, dadles las gracias, que no cuesta nada). Así que he guiado al conductor sin ruta como buenamente he podido (hemos descubierto entre los dos el trayecto y nadie se ha quejado...). ¡Quién lo diría! Y me he bajado sonriendo para mí misma y diciéndole adios con la mano para ir en el Metro hasta Callao -de nuevo a por libros, esta vez para mi madre-. Y allí resulta que estaba lleno de cámaras, tanto de televisión como de rodaje. Resulta que estaban haciendo un videoclip -pero no sé de quien-, y rodando escenas de los críos de El Internado. A saberse.

A la vuelta a casa, he decidido coger el tren siguiente -ya dije que no soy madrileña de origen, pero sí un poquito de corazón-. Y siesta. ¡Por fin me he podido echar una siesta! Así que ahora no tengo sueño.

Estaba escuchando viejas canciones, que me recuerdan buenos tiempos. Y he decidido colgar el video. Mañana más. Inauguro un nuevo día... para todos vosotros.

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[Brand New Day -Alex Lloyd-]

jueves, 31 de enero de 2008

Hay amores

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... que parece que no van a acabar nunca. Y que si alguna vez se acaban somos capaces de recordarlos. ¡Ni que hubieran hecho la letra a medida! Pongo en mi boca las palabras que tanto miedo me da pronunciar. Hago un receso en el tiempo de estudio (caótico, y verdaderamente un mal mes... pero eso es para otro día, cuando por fin me libere del yugo del estudio). Sólo quería compartir el video con vosotros. Por todos aquellos que alguna vez quisieron en los tiempos del cólera. O por el miedo que tenemos a querer en los buenos tiempos. Capaz de poner imágenes a cada una de las frases de la canción... ¡qué vida ésta que nos ha tocado vivir! Si vienen tiempos mejores, que sea a tu lado...

¡Ay, mi bien!... qué no haría yo por ti... por tenerte un segundo, alejados del mundo y cerquita de mí. ¡Ay, mi bien! Como el Río Magdalena, que se funde en la arena del mar: quiero fundirme yo en ti.

Hay amores que se vuelven resistentes a los daños, como el vino que mejora con los años: así crece lo que siento yo por ti. Hay amores que se esperan al invierno y florecen y en las noches del otoño reverdecen: tal como el amor que siento yo por ti.

¡Ay, mi bien! No te olvides del mar que en las noches me ha visto llorar tantos recuerdos de ti. ¡Ay, mi bien! No te olvides del día que separó a tu vida de la pobre vida que me tocó vivir.

Hay amores que se vuelven resistentes a los daños, como el vino que mejora con los años: así crece lo que siento yo por ti. Hay amores que parece que se acaban y florecen y en las noches del otoño reverdecen: tal como el amor que siento yo por ti.

Yo por ti... por ti: como el amor que siento yo por ti...

[Hay amores - Shakira -BSO El amor en tiempos del cólera]