miércoles, 27 de febrero de 2008

Nada

Antes siempre escribía el título al principio. Pero ahora ya no. Ahora no condiciono la parte escrita dependiendo de la introducción visual (no hay que olvidar que la tipografía y el color del título es diferente). Ni tampoco nunca se me ha ocurrido poner títulos sugerentes y llamativos.
Por eso ahora mismo escribo sin saber el título. Escritura libre, lo llamo yo.

Empieza bien la semana: desde viajes en trenes equivocados, congresos perfectos, ciudades romanas que impactan,... hasta confidencias en los despachos. La verdad que me alegro por la gente que me rodea. Y eso no es un pecado.

De igual manera me alegro por los que no se alegran por mí. ¡Desde luego...!
Pero sobre todo me alegro por mí.

Supongo que esta vida es un continuo vaivén. Y a veces subimos, y otras bajamos. Sin embargo, todo está en nuestra mente. Sólo hace falta poder (y saber) escucharnos. Y sobre todo, saber escuchar al que nos rodea.
Supongo que el ambiente se rodea de un halo misterioso, de una luz como la de la foto.

[No me esperaba tantas sonrisas desperdiciadas... pero sí que todos levantárais cabeza... que ya es hora de volver a ser felices]

martes, 19 de febrero de 2008

Falsa alarma


Las estrellas se alejan tan rápido como se pasa una hoja en un libro. Al menos déjame seguir buscando, no me relegues al cajón de los versos olvidados...

¿Y si te alcanzo?



¿Qué ocurriría si lográsemos alcanzar con nuestras manos a una de esas estrellas que brillan tanto y que parecen estar tan lejos?


[Chispas de felicidad... oh! non mi credi...]

[Qué cerca que estabas... y que lejos te veía...]

sábado, 16 de febrero de 2008

El día que guié a un conductor de autobuses

Como véis, he estado retocando un poco todo, cambiando enlaces y esas cosas... por dejarlo todo un poco mejor. La verdad que hoy ha sido un día raro (ayer... por las horas -desfase horario el mío-). Y puestos a ver todo, mejor con optimismo. Ha sido un mes malo en general, me ha pasado de todo, tanto a mí, como a la familia. Y sigo en ello. Pero sinceramente: el sol sale para todos. Así que me da igual como amanezca mañana, porque para mí, va a ser un día nuevo. (Todo. Todos... Como si no hubiera otra palabra, siempre pensando en los demás). ¿Los exámenes? Pues unos mejor que otros... me he visto obligada a dejar muchas para junio, buscando una recompensa en la nota, que al final se traducirá en un doble esfuerzo. Por ahora, he decidido empezar desde ya a preparar todo.

Supongo que a veces vemos señales de que todo cambia. Que está cambiando.
Hoy me he levantado distinta, con otros ánimos y otras fuerzas. Ayer mismo, por la tarde, hice varias adquisiciones: diversos libros "de mesilla". Porque, sinceramente, desde que empezó el curso, no he hecho más que leer cosas de Historia. Y llega un momento que satura. Y transforma la realidad. Pero ayer dije: la gente se va de rebajas. Yo voy en busca de un libro. Mentira, porque acabé con 6... pero bueno. Ahora tengo ganas de saborear y palpar todas esas páginas de historias con Historia (Oliver Sacks, Miguel Delibes, Stendhal, Bioy Casares...). Tengo ganas de leerlo. [Supongo que en el fondo de lo que tengo ganas es de tener tiempo de leer disfrutando -¡ojo! ¡que también disfruto leyendo a Elliott, Kamen, Rodríguez Temiño, Montero, Floristán (inseparables) y Álvarez Palenzuela (también) ... etc). Lo que pasa, amigos míos, que hay que vivir. A la avenida de la estrella polar llega primero el invierno...].

Así que he bajado a la facultad, a ver si habían puesto más notas (¡ay, pobre de mí... si sabía que no de antemano!). Y he aprovechado para coger libros en la biblioteca. Siete, sobre cecas hispanoamericanas y caída de los grandes imperios. Y uno curioso sobre la visión de un campesino del siglo XVI del cosmos de su tiempo. Ya os comentaré qué tal.

Y a la vuelta, un amable autobusero, en el G, pregunta sonriendo: perdonad, ¿alguno sabéis mi ruta, cómo llegar hasta Moncloa?. Tres Erasmus delante mío titubean, y yo asiento con cara de tonta (¡narices! si yo siempre cojo el F, y hasta Moncloa ha ido 6 veces... me suelo bajar en Ciudad Universitaria). Así que he entablado una conversación con el amable conductor (perfil, chico joven, bastante guapo y muy simpático, de conversación hasta su final de ruta -no podía dejarlo tirado, claro...-). Le habían mandado de guardia a hacer ese recorrido, y parece ser que no les dan indicación alguna (se las tienen que arreglar solos; desde aquí hago un llamamiento a toda esa gente que le grita al conductor de su bus, o que no los comprenden: son gente muy amable en su mayoría, que muchas veces necesitan mayor comprensión por el servicio público que realizan; y sobre todo, dadles las gracias, que no cuesta nada). Así que he guiado al conductor sin ruta como buenamente he podido (hemos descubierto entre los dos el trayecto y nadie se ha quejado...). ¡Quién lo diría! Y me he bajado sonriendo para mí misma y diciéndole adios con la mano para ir en el Metro hasta Callao -de nuevo a por libros, esta vez para mi madre-. Y allí resulta que estaba lleno de cámaras, tanto de televisión como de rodaje. Resulta que estaban haciendo un videoclip -pero no sé de quien-, y rodando escenas de los críos de El Internado. A saberse.

A la vuelta a casa, he decidido coger el tren siguiente -ya dije que no soy madrileña de origen, pero sí un poquito de corazón-. Y siesta. ¡Por fin me he podido echar una siesta! Así que ahora no tengo sueño.

Estaba escuchando viejas canciones, que me recuerdan buenos tiempos. Y he decidido colgar el video. Mañana más. Inauguro un nuevo día... para todos vosotros.

[Brand New Day -Alex Lloyd-]

jueves, 31 de enero de 2008

Hay amores

... que parece que no van a acabar nunca. Y que si alguna vez se acaban somos capaces de recordarlos. ¡Ni que hubieran hecho la letra a medida! Pongo en mi boca las palabras que tanto miedo me da pronunciar. Hago un receso en el tiempo de estudio (caótico, y verdaderamente un mal mes... pero eso es para otro día, cuando por fin me libere del yugo del estudio). Sólo quería compartir el video con vosotros. Por todos aquellos que alguna vez quisieron en los tiempos del cólera. O por el miedo que tenemos a querer en los buenos tiempos. Capaz de poner imágenes a cada una de las frases de la canción... ¡qué vida ésta que nos ha tocado vivir! Si vienen tiempos mejores, que sea a tu lado...

¡Ay, mi bien!... qué no haría yo por ti... por tenerte un segundo, alejados del mundo y cerquita de mí. ¡Ay, mi bien! Como el Río Magdalena, que se funde en la arena del mar: quiero fundirme yo en ti.

Hay amores que se vuelven resistentes a los daños, como el vino que mejora con los años: así crece lo que siento yo por ti. Hay amores que se esperan al invierno y florecen y en las noches del otoño reverdecen: tal como el amor que siento yo por ti.

¡Ay, mi bien! No te olvides del mar que en las noches me ha visto llorar tantos recuerdos de ti. ¡Ay, mi bien! No te olvides del día que separó a tu vida de la pobre vida que me tocó vivir.

Hay amores que se vuelven resistentes a los daños, como el vino que mejora con los años: así crece lo que siento yo por ti. Hay amores que parece que se acaban y florecen y en las noches del otoño reverdecen: tal como el amor que siento yo por ti.

Yo por ti... por ti: como el amor que siento yo por ti...

[Hay amores - Shakira -BSO El amor en tiempos del cólera]

sábado, 19 de enero de 2008

Ya queda poco

Casi nada para que suene un disparo al aire y comiencen los exámenes. Gracias Pier por el consejo, lo usé y la verdad que ahora estoy más tranquila: he medido mis posibilidades, he dejado alguna que otra asignatura (si viérais mi horario surrealista...), procuro no estresarme (un poquito sólo...) y me he prometido un tiempo de descanso después de que acabe todo. Ángel del dulce dolor, como viste, os hice caso. Y a la historiadora del arte (jejeje.... profesiones similares), no te desanimes (aunque te aseguro que a veces no es nada alentador pensar en el futuro). Yo quiero ser arqueóloga, pero como dicen, si no lo consigo, al menos habré sido feliz en el intento. De todas formas, de sueños se vive [olvidaos todos/as de la imagen de Indiana Jones, porque en realidad es un trabajo bastante más aburrido y fatigoso... lo de excavar y encontrar tesoros mejor dejarlo para la literatura]. A veces, como digo, el trabajo es poco gratificante (o al menos así se presenta), pero lo importante es que a ti te sirva para algo. Gracias de nuevo por preocuparos.

[Esto de estudiar me trastorna demasiado]

Espero volver por aquí en breve (a partir del 14, que es cuando acabo los exámenes), así como volver a pasear por vuestros espacios (perdonadme la ausencia). Mientras tanto, os deseo a todos y a todas un ¡feliz enero y febrero!... un descanso post-vacacional... y sobre todo, a los que estén en exámenes como yo, una cosa: un examen no determina nuestros conocimientos, por lo que no os agobiéis.

Si no podemos destacar por nuestro talento, al menos que sea por nuestro esfuerzo.
Como ya dije una vez, quiero acabar para volver a empezar. Y sé que lo puedo lograr.

jueves, 10 de enero de 2008

¡Estrés!

O stress. Da igual, es lo mismo. Agobio por los exámenes: esta mañana apenas me he dado cuenta que ya estamos a 10. Y que el 25 ya tengo exámenes. Y de pronto, me he visto incapaz de calmarme, en medio de la clase, del agobio que me entraba. Una sensación de que se te hace pequeño el corazón y te cuesta respirar. Y era incapaz de calmarme y decirme: venga, que todo saldrá bien. No, no saldrá bien: a estas alturas aún no me sé el temario, ando agotada desde octubre (nota mental: no coger dos idiomas a la vez más sobrecarga de asignaturas de la carrera el mismo año), y por si fuera poco, esta semana no me ha ido mal, sino tres veces mal (robo de abono de transporte, trenes que no llegan, caídas en medio de la calle, examen sorpresa, pierdo el bus en una excursión... etc. Me habrá mirado un tuerto o algo...
Sólo espero que la semana que viene sea mejor.
Así que tras dos clases más después de mi mini-crisis de ansiedad (¿mini?... bastante grande diría yo), he subido a casa, y con un tembleque, he conseguido hacerme una tila, que no sé si me ha calmado, pero al menos ha funcionado como un placebo: he confiado en el poder de las plantas...
Es curioso. Esta tarde, cuando he subido a casa a comer, el cielo estaba nubladísimo aquí en Madrid... Y según intentaba buscar unos textos en un libro y hacer el amago de mal-alimentarme, ha salido el sol. Entraba hasta el fondo del salón. Y yo tonta de mí, me he dicho en voz alta: ójala saliera el sol para todos.
Pues eso, que a ver si sale el sol y dejo esta maldita oscuridad...

[Mientras tanto, sobreviviré a base de tilas]

(¿Alguien conoce algún tipo de droga legal -véase vitaminas, complejos para estados carenciales, bebidas isotónicas...- para poder estudiar y sobrevivir al cansancio, que funcionen de verdad?.... Porque ya no sé qué probar... Y me niego a darme a bebidas tipo Red Bull, Burn, etc...)

lunes, 31 de diciembre de 2007

Miles de soles

No sé si os habrá ocurrido alguna vez...
Llegas a un sitio, y de pronto ves que la luz del sol es distinta a la de tu tierra: la forma en que los dorados iluminan las piedras de los edificios, la manera en que el sol ilumina los árboles verdes, la luz que cae sobre las personas que te rodean. Y te enamoras de ese sol en ese punto del meridiano en el cruce con aquel otro paralelo. Y pasas el resto de tu vida intentando que ante tus ojos se vuelva a iluminar todo con la misma luz que una vez viste. Porque soy consciente de que todos tenemos un sol así, y que nos damos cuenta de ello cuando nos encontramos en un lugar extraño, y añoramos nuestro sol. Y hoy, me he sorprendido mirando por la ventana y sonriendo. Me agobian los exámenes y los trabajos, que se acercan, y sin embargo, ha sido como tener una pequeña selva detrás de casa donde alejarte de la contaminación [hoy no puedo dejar de explicarme por metáforas...]. Pero hoy ha sido la conjura de un cielo especialmente azul, y un vacío de nubes que dejaban que el sol reposara en las montañas que se ven desde aquí. Me ha traído agradables recuerdos: no es el sol de Florencia que tanto anhelo, y que me he visto persiguiendo alguna vez, pero sí era el sol de aquella niñez en la que en las tardes de primavera jugaba con mi padre en unas pistas de tenis y frontón en un oasis. Y siempre me dejaba ganar. Me he dado cuenta de que en realidad eso era felicidad. Es como una vía de escape. A veces sueño con coger una bicicleta, y coger del garaje una raqueta y varias pelotas, y pedalear hasta llegar a aquel lugar. Hace tiempo que mi padre dejó de jugar conmigo al tenis, pero ójala algún día quisiera desempolvar su vieja raqueta. Seguro que me ganaba.
Será que todos nos hacemos mayores...
Me han llegado a la mente diversas imágenes, relacionadas con ese sol y ese cielo.
Será porque hay miles de soles fuera.

Espero que todos encontréis el vuestro.

[Dadme tiempo y pondré la foto de mi sol. Feliz Navidad a todos/as]

Ride (Cary Brothers)

sábado, 22 de diciembre de 2007

Llévame

No puedo descifrar el código que guarda mi corazón:
la clave está dentro de ti, tu amor es mi redención.
Espérame necesito tu querer aunque siempre soy fuerte
confío no me dejarás caer

Llévame al fondo del mar,
llévame al quiebre de un manantial,
llévame donde te guíe el viento:
te seguiré sin miedo a andar... con tu amor podré llegar.

Cierra tus ojos mientras capa a capa mi alma se encuera:
como un tesoro escondido ya se debe revelar.
Espérame necesito tu querer aunque siempre soy fuerte
confío no me dejarás caer.

Llévame al fondo del mar
llévame al quiebre de un manantial,
llévame donde te guíe el viento:
te seguiré sin miedo a andar... con tu amor podré llegar.


Llévame (Soraya)

Hacía tiempo que quería poner esta canción... por muchas razones. Porque dice verdades absolutas, hechos que ocurren,... Porque funciona como un engranaje: de pronto hay algo que escuchas y que hace que te des cuenta de lo que llevas intentando ocultar durante mucho tiempo. Porque son ese tipo de cosas que hasta que no te las dice alguien, no quieres creer. Escuché la canción varias veces, sin prestar atención más que a la música... Pero cuando de verdad entendí lo que quería decir la letra, fue como una pieza que encajaba. "Como un tesoro escondido ya se debe revelar". Porque en su momento, a mí me sirvió para "ver" donde no quería mirar, para "escuchar" lo que quería callar...
Porque hoy he vuelto a escucharla, con la misma sensación, con la misma intención: para ver si de nuevo funcionaba como una pieza que me ayudara a encajar mis pensamientos. Porque volví a hacerlo: volví a intertar tapar lo que no quería ver, y callar lo que no quería oir. Pero da lo mismo. Sigue siendo igual. Sigo sintiendo lo mismo por tí. Esa Irene Adler a la que le firmaste aquel libro sigue sintiendo lo mismo. Sigo queriéndote (olvidar) querer. Sigo esperando que seas tú quien un día se dé la vuelta en la cama y me sonría. Y aunque mi mente te cambie el nombre, y mi corazón te llame de otra forma, sólo estarás tú.
Y sin embargo, dejé que te alejaras hace tiempo. Y sigo haciéndolo...

[Quizá algún día...]

jueves, 13 de diciembre de 2007

La especialidad

Lo tenía claro, ¡maldita sea! Sabía que quería ser arqueóloga, quería hacer Prehistoria y Antigua,... y estoy estudiando asignaturas de esas especialidades. Pero ahora veo que la Historia Moderna me pica la curiosidad, supongo que es bueno. Hablando el otro día con uno de mis profesores me dijo que lo que realmente importaba era que nos acabase gustando a los alumnos todas las etapas (cierta conversación que tuvimos, ya que yo me mostré en contra de memorizar la vida de Carlos V, por ejemplo... [y conozco deshonrosos casos...; hay que saber vivir, ¡por Dios!]... y acabé reconociendo que me estaba gustando demasiado su asignatura (Moderna Universal) y que eso se salía de los planes que yo me había marcado). Él no tuvo más remedio que sonreír y decirme eso: es que eso es lo bueno, debería gustarte todo. Y supongo que lo que dijo después me acabó tranquilizando: tú preocúpate por aprender de todo, que la especialidad ya vendrá luego. Palabras que realmente calmaron mi preocupación.
Y es verdad. Yo estudio Historia porque es una disciplina que abarca todo y no abarca nada...: porque estudias de todo, de cualquier época, y en el fondo, no acabas teniendo un conocimiento exhaustivo... sino algo general (o al menos la gente normal no nos centramos en eso, en la vida de alguien, y nos encerramos en casa, sin ver el sol salvo la excepción de salir de casa hasta la facultad...). Estudio Historia porque la concibo como algo atemporal: la Historia se hace todos los días,... y tanto o más lo es la Revolución Francesa, como las cabañas de las formaciones vacceas, o la Historia política actual. Porque a cada segundo se hace Historia. Bien, pues, yo no quisiera centrarme en nada por esa razón, porque amo TODA la Historia. Pero no puedo evitar las dudas acerca de la especialidad -especialidades...-. O siquiera sobre hacer un doctorado...
Supongo que todas mis dudas, mis preocupaciones, los agobios, se deben a que se acerca enero...y con ello los exámenes... y este año me había marcado unas metas que ahora las veo alejarse, por momentos.
No sé si es que todo es demasiado difícil... o yo lo complico demasiado...

sábado, 8 de diciembre de 2007

Balance

Hago balance del blog. Un poco, solo. Nació con la intención de contar muchas cosas. Pero lo más importante no es la intención en sí, sino el momento en que nació. Tras darme cuenta de algo que había estado viendo de lejos venir, y no me quería acercar por miedo. Y la verdad, sigo sin querer acercarme. Llevaba varios días meditando sobre esto, y la verdad, más que un disgusto, es un orgullo. Nació porque volvía a sentir la necesidad de contar algo. Como hace tiempo, gritar desde el silencio. Y en el fondo, lo que quiero es justificarme a mí misma.
Le puse ese título porque en verdad quería contar cosas de lo que estudio; pero aún no he visto la oportunidad, quizá por vergüenza a equivocarme, quizá por desconocimiento. Sé que callo muchas cosas que sé y que quizás fueran útiles para alguien. Y en el fondo, para lo que sirve es para contar cuentos con las palabras adecuadas. Para liberarme de estos pensamientos que me atan. Para buscar respuesta al eco de mis palabras. Deberías sentirte orgulloso por tener el honor de éstas. Por tener un blog que ha nacido gracias a ti. No logro evitar la similitud con un niño recién nacido, que en el mayor número de los casos, nace del amor entre dos personas. Esto no deja de ser algo que nació de nuestro amor. No deja de ser como un hijo. Quizás sea una similitud egoísta. Pero no deja de darme alegrías, y que me desvela...

[Escapábamos de todo, y me ayudabas a pensar, a pintar la realidad; siempre fuiste fiel, los mayores dicen que de ti me enamoré. Siempre estabas junto a mí, en mi mente revolviendo todo, y esperando verme sonreír].

jueves, 29 de noviembre de 2007

Mil miradas

Sí, si...se han cruzado mil miradas (NUESTRAS) en menos de tres horas. Mil no, pero al menos cien sí. Será lo mismo obsesión mía. Felicidades por tu ponencia. [Te quiero... aunque quizás suene personal y burocrático...; pero es que te quiero].
[Sonreir te sienta tan bien como a mí verte hacerlo; me alegras el día].
(Mañana quizás hable de Irene Adler)...
[Hoy por lo pronto no puedo despejarme de esas sonrisas a medias tintas que me has brindado, ni las miradas con las que hablábamos sin decirnos nada...]; ahora soy yo la que está sonriendo. ¿Será contagioso?


Déjame que coja con pinzas cada una de esas mil miradas, y las junte con las sonrisas... para poder ver tu cara por todas las exedras...

Uno de tus cordones


Mientras hablábamos de cosas banales, has aparecido con tu maletín de cuero claro por las escaleras en compañía de otros dos colegas. Bajabas divertido las escaleras que nos separaban. Y yo te he mirado como cuando se busca con la mirada a alguien, con ojos curiosos [como siempre te miro sin poder evitarlo]. Y sé que la imagen se movía muy lenta, y nuestras miradas se han chocado dos veces. He supuesto que mis mejillas se sonrosaban, así que he vuelto a la banal conversación, sin dejar de oir tu voz entre tanto ruido. Sonaba silenciosa. [Esa sensación de que una persona irradia luz, incapaz de describirse, pero con tantos matices subjetivos... sí, así era...]. Has pasado por mi lateral, pero no nos hemos tocado [aunque era lo que más anhelaba en verdad]. Ibas charlando animadamente con ellos, y deseaba ser una más en tu contubernio, intercalar palabras contigo. Ibas hablando divertido, posando tu brazo sobre uno de ellos en señal de camaradería, quizás recordando viejas vivencias. Y te he seguido. Con la mirada. Cuando yo he llegado (y el resto de gente que gritaba temas banales iba detrás mío...; en verdad yo tenía prisa por llegar de nuevo al Aula Magna). Y no he podido evitarlo una vez más: te hu buscado con la mirada, sin poder parar hasta no encontrarte. Estabas abajo, respiro aliviada. Eso significa que te quedarás a escuchar la ponencia de tus colegas. Y me sonrío [como te sonrío a ti siempre..., sin poder ni querer evitarlo]. Cuando han regresado mis compañeras, hemos buscado sitio cerca del estrado, yo con más intenciones que el mero hecho de prestar mayor atención a la conferencia (por otra parte, interesante). Y te has sentado a escasos cuatro metros [...mis nervios a flor de piel... Es difícil que parezca que nada ocurre mientras tu alrededor está lleno de gente; es difícil fingir que nada te afecta, porque todos somos humanos... comprensible]. Allí estábamos: la sala abarrotada, cerca de 300 personas, pero yo me sentía más sola que nunca. Y tú, sonriendo a todo el mundo. Has escuchado atento las ponencias de esa sesión, has charlado con otro compañero, comentando las jugadas mientras el resto explicaba. Lanzándote miradas y sonriendo a tu "acérrimo enemigo", mientras él y otro amigo se comportaban como verdaderos niños. Esas miradas. Cambiabas de postura, te apoyabas sobre el brazo; tosías... Te sentabas de una manera, te cansabas, y cambiabas de postura... Pero sobre todo, tamborileabas con los dedos sobre la mesa, y jugueteabas con los cordones de tus zapatos. ¡Con gusto yo habría dado media vida por ser uno de esos cordones...!

domingo, 11 de noviembre de 2007

Geógrafa

Ayer decidí que quiero hacer Geografía también. Geografía e Historia. Sé que si no lo hago, me arrepentiré en lo que me queda de vida de no haberlo hecho. Y la verdad, no quiero renunciar a estudiar algo que me gusta. No sé lo que me ha llevado a tomar verdaderamente la determinación, pues llevaba ya un curso entero rondándome la cabeza. Y en el fondo lo que me faltaba era decidirme. Tirar la moneda y que cayera del lado que quería, inconscientemente. Quizá ha sido la práctica de este fin de semana, en Cáceres y Salamanca: me lo he pasado tan bien que yo quiero pasármelo igual en un futuro, con mis alumnos y alumnas. La verdad. Y he de decir que la vitalidad de mi profesor al explicar los conceptos, al hablar de todos esos términos geográficos....es lo que me impulsa a pensar que yo también puedo ser así. Hay profesores a los que les gusta dar clase (como al mío), que le ponen energía y ganas, y que se emocionan al hablar de su campo de estudio; y otros a los que simplemente están en la Universidad por la investigación, a los que les "obligan" a dar clase, o simplemente, que no ponen ese ímpetu sano que tanto agradecemos los alumnos y alumnas. Supongo que en lo que en su momento fue aquel impulso por parte de mi profesor de Historia de 4º de ESO, y al que le debo tanto en esta vida que no sé cuándo se lo pagaré, es lo mismo en este momento. Un profesor puede ser más impersonal o menos, y llevarse mejor con los alumnos, o peor. Y en el mejor de los casos, dar confianza a un alumno o no. Pero en el fondo, lo que agradezco es que hable de cosas con las que yo también me emociono.
El año pasado me aturdía la idea de pensar "¿me habré equivocado de carrera, sí, no....?"; pero he solucionado esa cuestión de la manera más honrosa posible: estudiaré las dos cosas. Porque me emocionan ambas. Porque amo tanto la Historia como la Geografía.
Hoy me enorgullece decir: mañana seré historiadora, y geógrafa también.

martes, 23 de octubre de 2007

¿Sigues ahí?

Eso es lo que yo me pregunto. La gente, ¿sigue ahí? Porque en el fondo me da la sensación de escribir para nadie. Y si acaso entráis alguien por estos lares, ¡dios mío...!, firmad o algo, que al menos me entere yo...

Me uno a una de tus conferencias.

sábado, 20 de octubre de 2007

Atlas de geografía humana


No es mi intención mantenerme despierta hasta que salga el tren. Pero la verdad es que no tengo sueño, más que nada, porque son muchas las cosas en las que tengo que pensar. Una de ellas es el hecho de ver que nuestra vida gira en torno a muchas cosas. Es curioso, pero me siento como Jim Carrey en "El show de Truman": recortando fotos para lograr componer tu cara. Y la verdad es que la tónica de las películas que últimamente veo es esa. Lograr encontrar a alguien que se parezca a ti, o que, al menos, pueda entremezclar para componer tu rostro y contemplarlo en el duermevela. Llámalo Ed Harris, o Alberto Jiménez. Lo que sé es que eres tú. Son tú. Sobre todo Alberto Jiménez, magnífico en el papel de Martín en Atlas de geografía humana. No sé, es una película que dice tantas cosas similares a lo que nos ocurre cotidianamente que en el fondo nos convertimos en los propios personajes. Quizás esto sea un experimento, como el de Carrey. Quizás todos formemos parte de esa gran película que ya Gasset mencionaba refiriéndose a la interpretación de la vida en una escena de teatro. Ha pasado una estrella fugaz, y por no querer atreverme a pronunciar esas palabras, he pedido algo más genérico. Y que en el fondo sé que si me lo propongo, lo lograré.



[Lantana: Imaginarte]

miércoles, 17 de octubre de 2007

Monotonía de lluvia tras los cristales

La vida pasa sin que nos demos cuenta. O sin que queramos darnos cuenta. A veces el tiempo vuela, corre, o simplemente, te das cuenta de que existe por el hecho de que lo vas perdiendo. Cuando el tiempo se agota es cuando logras ver lo necesario que es. Hoy bajaba corriendo a la facultad, y ¡vaya por Dios!, la Ley de Murphy: perderé el autobús cuando más prisa tenga; la mochila se abrirá en dos cuando logre divisar un bus y correr tras él; mi móvil se golpeará contra el suelo, lo que me hará ver que la mochila hace tiempo que se abrió, y tener que volver rastreando el suelo (sí, por consiguiente, el bus pasa a mi lado sin yo montarme en él y en dirección contraria) para encontrar el estuche, los bolígrafos... etc. No sé siquiera cómo he logrado llegar a tiempo a clase. Y la verdad, ha sido providencia divina (¡mira que me encantaría poder sobrevolar Ciudad Universitaria!). Y el pobre de Miguel, con una tos del caraio, como diría un amigo. A punto de decirle: ¿quieres un caramelo? Pero mejor callarse, nunca se sabe si le sentará mal o qué que lo diga. Sin embargo, ha sido una clase magnífica. La verdad.

Impactante Luis Tosar, sólo nombrarlo. Quizás mañana dé más datos.